Donald Trump, liderazgo equivocado

No pretendo entrar a valorar la gestión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, en la que estoy seguro que encontraría puntos positivos y otros no tantos. Tras 4 años en el cargo y recién finalizado su mandato, podemos decir que Donald Trump no ha pasado inadvertido ni un solo día desde que juró la Constitución de su país, y en todas las decisiones que ha tomado, para bien o para mal, ha mostrado un estilo de liderazgo muy personal.

Cuando has sido elegido para guiar un proyecto de tales dimensiones, (en el caso del Sr. Trump, nada menos que 63 millones de personas en las elecciones de 2016) debes rodearte de un gran equipo, profesionales expertos que te ayuden a tomar las mejores decisiones. No sólo eso, también debes gobernar para toda la población del país y no sólo para tus votantes (apenas el 27% del censo electoral). Entre otras muchas cosas, cuando eres el presidente de la primera potencia mundial debes convertirte en un ejemplo global, planetario, casi cósmico.

Es cierto que llevábamos 8 años habituados a un estilo de liderazgo totalmente opuesto, el protagonizado por Barak Obama. Un político que había hecho historia siendo elegido presidente, que luchó por los derechos de todos los americanos, ejerciendo ese estilo de liderazgo igualitario para todas las masas, que luchó por dejar un mundo mejor cuando se marchara. Pues bien, el Sr. Trump ha impartido a lo largo de los últimos 4 años una clase magistral de liderazgo, en mi opinión, equivocado y digno de estudio.

Ha nombrado a profesionales para su equipo y en algunos casos, a las pocas horas de haberlo hecho, los ha destituido por falta de confianza en ellos. Luego se ha sabido que el motivo ha sido que estos profesionales se han negado a ser marionetas de su jefe (véase ejemplos de Brad Parscale, Mark Esper o Herbert McMacter). Además, a muchos con los que ha seguido trabajando durante su mandato, los ha desacreditado frente a la opinión pública por no tener su misma opinión (véase el ejemplo del Dr. Fauci). Si un líder no cree en su equipo o pretende tomar él solo las decisiones, no sólo se está equivocando porque ningún profesional querrá trabajar a su lado, sino que además está evitando practicar la escucha activa y aprender de profesionales que, seguramente, saben más que él.

Además, en innumerables ocasiones hemos podido observar la nula inteligencia emocional (otro de los valores que un líder debe poseer) que ha demostrado el Sr. Trump cuando ha tomado ciertas decisiones. Como presidente de la primera potencia mundial, ha estado inmerso en decisiones globales que han tenido un impacto general muy importante y en la mayoría de las ocasiones, no ha estado a la altura (véase los ejemplos de la violencia racial, el muro “de la vergüenza” con México o la cruzada contra los medios de comunicación no afines a su ideología). Unido a ello, se ha podido observar como ha utilizado un estilo de comunicación agresivo, soez, manipulador y en muchas ocasiones, censurador. En mi opinión, un líder que sepa transmitir sus ideas, escuchar las ideas de los demás para incorporarlas a su discurso y que sepa motivar a través de la comunicación, alcanzará una trascendencia mayor.

Por último, y no menos importante, un buen líder acepta la responsabilidad de las decisiones que toma, siendo el primero en asumir los errores y así poder tomar decisiones que los resuelvan. En este caso, lo que hemos podido observar es la poca responsabilidad que ha mostrado el Sr. Trump en todos los actos resultantes de sus decisiones o declaraciones, echando la culpa a los demás en todo momento y pretendiendo aparecer como una víctima más de un boicot de los medios de comunicación o de una trama contra él (véase como ejemplo los disturbios ocasionados provocados por su idea de amaño de las elecciones).

En definitiva, el Sr. Trump quedará en los libros de historia como el 45º presidente de los Estados Unidos de América, como el presidente del movimiento “Black Lives Matter”, como el presidente del Asalto al Capitolio, por su pelo y por el autobronceador, pero jamás, bajo mi punto de vista, pasará a la historia por demostrar un estilo de liderazgo ejemplar para su país.

Donald Trump, liderazgo equivocado

Escrito por Javier Segura

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