Headhunter, una profesión en extinción

Desde el punto de vista de alguien recién llegado a este apasionado mundo del headhunting, una de las primeras experiencias que me impactó fue observar cómo, gracias a las múltiples herramientas (unas gratuitas y otras no) que pueblan ese universo a veces maravilloso y en ocasiones infernal que son “las redes”, “el internet de las cosas” (lo cual, todo hay que decirlo, yo personalmente no sé muy bien qué es…), y “el networking”, el arte de encontrar y atraer el talento a una empresa estaba en manos de cualquiera que se lo propusiera.

Es un hecho que un porcentaje muy elevado de personas que encuentran trabajo, lo hacen gracias a su entorno, gracias a las posiciones que, sin hacerse públicas, llegan a través de conocidos a los nuevos empleados. También es un hecho que, cada vez en más ocasiones, y gracias a lo comentado al principio de este escrito, somos capaces de “publicar” que nuestra empresa se encuentra en proceso de búsqueda de algún profesional, convirtiéndonos en headhunters ocasionales. Incluso los más atrevidos, somos capaces de bucear en las “redes” para encontrar aquellos perfiles que, sin ser de nuestro círculo más cercano, se ajustan a nuestra necesidad.

¿Qué busca este proceder?, más allá de intentar ayudar a aquellos que nos rodean a encontrar trabajo, o de agilizar un proceso de búsqueda para cubrir una necesidad en nuestra empresa. Bueno, a costa de parecer muy poco espiritual, el tema económico juega un papel fundamental en este tipo de acciones. Si me puedo ahorrar el corretaje, comisión o peaje que un headhunter profesional se lleva por el proceso, y teniendo a mi alcance todo un mundo maravilloso, facilitado por las herramientas que la Red pone a mi disposición, ¿por qué no hacerlo?

La respuesta es sencilla si sabes lo que ocurre cuando, sin tener experiencia, te pones a solucionar una gotera, realizar una instalación eléctrica o poner un calentador de gas por tu cuenta. ¡¡Ten cuidado!! El resultado puede ser peor de lo esperado, y quizás tengas que recurrir a un profesional que arregle el estropicio que has provocado. Es verdad que en un mundo cada vez más globalizado, en el que internet es nuestro gran aliado, en el que podemos acceder a todos los chats, foros y tutoriales que podamos imaginar, donde si tenemos un problema legal no acudimos a un abogado, sino que abrimos nuestro buscador del móvil y tecleamos nuestro problema apareciendo al instante 14 millones de soluciones, donde teniendo un dolor abdominal, acudo a las redes proporcionándome un diagnóstico y un remedio sin necesidad de ir al médico especialista, donde todos sabemos de todo, en todo momento y al instante, donde las enciclopedias, los diccionarios, los libros de historia, geografía o papiroflexia se sustituyen por el saber popular…., lo fácil, lo lógico, es llegar a pensar que cada vez tengo menos necesidad de depender de nadie y que yo sólo me basto y sobro para solucionar todo aquello que me pueda acontecer.

Volviendo a lo que me ocupa…, dejemos que el abogado se ocupe de asesorarnos en nuestros problemas legales, dejemos que el médico se cuide de nuestra salud, y de que el headhunter atraiga y se cuide del talento en tu empresa. Porque el talento realmente es difícil de encontrar, identificar y sobre todo integrar de forma simbiótica en la empresa. Esa es la diferencia entre hacer de abogado y ser un abogado, hacer de médico o ser un médico, hacer de headhunter y ser un headhunter.

Headhunter, una profesión en extinción

Escrito por Juan Antonio Segura

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