Es innegable que vivimos en momentos de dificultad derivados de la situación de pandemia global que nos afecta, y por ello debemos movernos constantemente en un entorno de incertidumbre.

Actualmente muchas empresas están viviendo una situación complicada, con dudas sobre su capacidad de supervivencia y organizando la plantilla en función de todo aquello que afecta a su mercado diariamente. Sumado en muchos casos a una delicada situación financiera y una falta de perspectiva realista de ventas hacen de su gestión una carrera llena de obstáculos.

Pero no hay que olvidar que las empresas evidentemente están formadas por personas, y éstas se ven afectadas por dos frentes: el profesional y el personal. Muchas personas creen que su puesto de trabajo está en peligro y, además, observan cómo está afectando la pandemia a sus seres queridos. Nos encontramos en nuestras conversaciones o a través de redes sociales y medios de comunicación como se está perdiendo la ilusión. Con esta situación tan dilatada en el tiempo, muchas personas se anclan en el negativismo o el negacionismo. Todo ello hace que el clima laboral en las empresas tenga en estos momentos una tormenta perfecta, que hace que salir de esta situación sea aún más complicado.

Es necesario romper este círculo autodestructivo lo antes posible y para ello, en mi opinión, el primer paso debe ser desarrollar la resiliencia de los colaboradores a través de la formación. Ningún buque llegará a puerto en plena tormenta con la tripulación desmotivada.

La resiliencia es un requisito fundamental para lograr el éxito empresarial en el entorno actual. De hecho, por mi experiencia, las empresas resilientes son aquellas capaces de absorber un contexto de dificultad sin que por ello se vea afectada especialmente su rentabilidad, y que incluso pueden desarrollar cierta flexibilidad y motivación que les permiten acometer nuevos proyectos.  Así mismo, tendrá la facultad de poder recuperarse más rápidamente de las situaciones difíciles y afrontar con mayor éxito los retos.

Una persona y una organización resiliente, a pesar de ser vulnerable a los impactos que recibe, está más preparada para hacer frente a los cambios e incertidumbres que le acontecen en el día a día. No significa en absoluto que no le vayan a afectar lo más mínimo las crisis y los cambios, pero su capacidad para reaccionar ante ellos de una manera más positiva y más adaptativa será mayor. Esto le permitirá tener más capacidad de resistir, superar y aprender de estas experiencias que le harán resistir, adaptarse a los nuevos tiempos y finalmente fortalecerse.

Desarrollar la resiliencia organizacional es un proyecto de alto valor añadido, que conlleva un tiempo donde se pueden trabajar aspectos como la autoestima, auto regulación emocional, nivel de responsabilidad individual en la consecución de los objetivos, motivación, etc. Todo ello afectará positivamente a la rentabilidad de la compañía.

En mi opinión, lo importante no es tanto las veces que te caes, sino las veces que te levantas, y sobre todo tenemos que fijarnos en cómo lo hacemos; cuidando a nuestra gente. Ellos cuidarán de nuestros clientes.

Ene 29, 2021 | Blog

La Resiliencia, 1ª parte

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Escrito por Luis Pizarro

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