Cuando leo el título del artículo me da la sensación de que me encuentro en un mundo post-apocalíptico, o que tengo un grado de optimismo bastante degradado y perjudicado. Sin embargo, no es lo que parece.

Los hábitos de compra y consumo, probablemente sean de los hábitos más cambiantes y difíciles de entender por los especialistas en el tema. De hecho, hay volúmenes enteros de difícil comprensión dedicados al estudio y entendimiento de los mismos. Las grandes compañías fabricantes, invierten cientos de miles de € en comprar análisis, estadísticas y parámetros que les hagan comprender mejor cuál debe ser el posicionamiento de sus productos con relación al hábito de compra del comprador, y/o al hábito de consumo de su consumidor. Del mismo modo, las grandes distribuidoras, desgranan dichos datos y ejecutan cientos de acciones de marketing, merchandising, logística, etc…, en función de los mismos.

Pues bien, en estos últimos meses, y como consecuencia de la pandemia, nuestros hábitos de comportamiento general se han transformado y, tanto compradores como consumidores, hemos “aprendido” (más a la fuerza que de motu proprio) a convivir con una situación excepcional, dándonos a nosotros mismos un curso acelerado de comportamiento diferente al que, anterior a la pandemia, disfrutábamos.

Y ahora viene la noticia. Si hemos encontrado en ese comportamiento, después de haber tenido que salir de nuestro círculo de confort,  un estado de relativo acomodo, ese cambio comportamental ha llegado para quedarse (al menos por un tiempo).

 El aumento exponencial de compras a través de internet y gigantes de la distribución amoldándose, casi duplicando trabajadores en el año 2020. El teletrabajo generalizado en casa, donde durante meses hemos sido capaces de compaginar niños y faenas del hogar con nuestro trabajo. Un sinfín de negocios que han cerrado o están al borde del cierre. Gimnasios, bares, restaurantes, agencias de viajes, pequeños negocios que no han podido soportar estos meses de inactividad (¿y de cambios de comportamiento de sus clientes?), van a pasar una larga travesía en el desierto antes de poder volver a una situación similar a la que disfrutaban en tiempos pre-pandemia, con virus o sin virus. 

Nuestros hábitos han cambiado y siguen cambiando. Compramos diferente y consumimos diferente. Y las empresas tienen que espabilar si quieren mantenerse. Van a tener que seguir estudiándonos, analizándonos y evolucionando para amoldarse a nuestros nuevos comportamientos.

Departamentos de marketing, trade, merchandising, ventas… Estad atentos. Muchas cosas que sentaban cátedra hace unos meses, es muy probable que no sirvan dentro de otros tantos, cuando la COVID-19 sea una pandemia finiquitada, pero siga entre nosotros en forma de hábitos de comportamiento.

Mar 5, 2021 | Blog

La COVID-19 llegó para quedarse

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Escrito por Juan Antonio Segura

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