COMPROMISO EN MOVIMIENTO

COMPROMISO EN MOVIMIENTO

Imagen via Freepick

“Compromiso es el material con que se forja el carácter para poder cambiar las cosas. Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo.” Shearson Lehman

Todos estamos comprometidos con algo y eso hace que hagamos ciertas elecciones y no otras.

En el entorno empresarial se habla mucho de la importancia del compromiso y de saber generar compromiso en las personas. Si realmente creemos en ello, vale la pena tomarse un tiempo para “mirarnos” y analizar con perspectiva con qué estamos comprometidos en cada momento y situación, así como también observar con qué están comprometidos nuestros colaboradores.
¿Estamos comprometidos con la proactividad, con aprender de los errores, con el construir juntos desde el respeto?
Si es así, con toda seguridad nos sentimos comprometidos, nos enfocamos en la motivación y nuestras acciones son coherentes con nuestros objetivos. Asumimos con gusto el esfuerzo que nos puede conllevar alcanzar esos objetivos y nos sentimos llenos de energía.
¿O estamos comprometidos con el hacer las cosas como siempre, con la reactividad, con el miedo al error y con ser víctimas de las circunstancias?
Si es así, lo más probable es que estemos instalados en hacer las cosas por obligación y que estemos preocupados por las posibles consecuencias de no cumplir. El miedo mata al crecimiento y a la creatividad.

No  pretendo decir que se está en un lado o se está en el otro. Pueden mezclarse en muchos momentos, cuando por ejemplo algunas personas están en el compromiso y otras en la obligación.

También es fácil pasar del compromiso a la obligación ya que los separa una delgada línea … Por más comprometida que esté una persona, si en un algún momento siente que cada vez le exigen más y se lo agradecen menos, o percibe en sus directivos actuaciones incoherentes con los supuestos valores de la compañía, su compromiso en la mayoría de los casos se irá diluyendo hasta desaparecer.

Afortunadamente también se puede pasar con relativa facilidad de la obligación al compromiso. Empezando por una profunda reflexión compartida sobre el propósito y los valores, con transparencia, humildad, coherencia y confianza.

Me permito poner un ejemplo televisivo, la serie New Amsterdam, basada en una historia real. Le dan la vuelta a la tortilla sin darle muchas vueltas. Llega el nuevo director médico al hospital y empieza justo por ahí, por la reflexión compartida y con una pregunta mágica: “¿Cómo puedo ayudar?”. Y hace esta pregunta cada vez que alguien está atascado en una situación complicada. Pero lo mejor es que además de hacerla, escucha y ayuda. El papel y la televisión lo sostienen todo, es verdad que no es tan fácil … Pero la mayoría de las personas que forman parte de una organización están deseando aportar sus ideas y sentirse parte de un proyecto sólido, ambicioso y honesto.

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El arte de CUIDAR y RESPETAR a los candidatos

Entendemos que el objetivo de la entrevista es encontrar al candidato más adecuado para el puesto que queremos cubrir, que encaje en la organización y complemente al equipo que ya tenemos.

No debería haber dos entrevistas iguales porque no hay dos personas iguales. Las personas agradecen que se les dedique tiempo, que se les escuche con interés, que les demos la oportunidad de hablar y de hacer preguntas.

La entrevista puede ser un momento importante o trascendente para la persona, puede tratarse de su primer trabajo, puede que se encuentre en desempleo y necesite trabajar, puede querer cambiar de trabajo porque está desesperada donde está … No importa lo que haya detrás, en cualquier caso todos los candidatos merecen sentirse cuidados y respetados. Una entrevista de trabajo no debería ser un trámite de quince minutos donde parece que lo único importante es poner al candidato contra las cuerdas para ver si aguanta el tirón.

UNA BUENA ENTREVISTA CONSTA DE TRES FASES IMPORTANTES:

  • CREAR CONTEXTO

Dos minutos de conversación distendida para romper el hielo, ya sea sobre en qué transporte ha venido, el tiempo que hace o cualquier otra cosa que “humanice” el inicio de la entrevista y que ayude al candidato a relajarse. El entrevistador debe ser puntual y presentarse, es obvio pero demasiadas veces no es así.

  • DESARROLLO

Dar espacio a la persona entrevistada para que explique su currículum a su manera. Introduciendo preguntas aclaratorias cuando falte concreción en algún momento.

Una vez que el candidato ya ha explicado su currículum, probablemente se sienta más preparado para que le preguntemos sobre situaciones que ha vivido, problemas que ha resuelto, qué haría en determinadas situaciones o cualquier tema que nos interese valorar para el puesto.

Aunque parezca una obviedad preguntarle por sus puntos fuertes y sus áreas de mejora desde su propio punto de vista y desde lo que dirían otras personas sobre él o ella, nos da mucha información cuando se hace con calma.

Cuando el candidato llega a tener entrevista en la empresa donde existe la vacante, es fundamental que además de entrevistarle para saber si el candidato les encaja en el puesto, también se le hable de la compañía, como es su organización, sus valores y cultura, como está organizado el departamento donde trabajaría en el caso de incorporarse y, evidentemente cuales serían sus funciones, responsabilidades y dependencias por “encima” y por “debajo”.

Es tan importante que la empresa conozca bien al candidato como que el candidato conozca lo mejor posible a la empresa, esto último a veces no se tiene en cuenta. Solo así se evitan sorpresas desagradables por ambas partes. Cuando la empresa no ha dedicado suficiente tiempo a conocer al candidato, puede ocurrir que la persona incorporada no supere el período de prueba o acabe siendo despedida unos meses después. Y cuando el candidato no conoce apenas nada sobre la empresa porque no se lo han explicado y/o porque no ha preguntado lo suficiente, puede ocurrir que no le guste lo que encuentre y al cabo de unos meses se vaya por donde ha venido por decisión propia. En ambos casos se habrá producido una pérdida de tiempo y de recursos, un desgaste y un disgusto que en muchos casos podrían haberse evitado.

  • CIERRE

No olvidemos que el candidato puede tener dudas o inquietudes, démosle espacio. Ya sabemos lo que puede ocurrir si se acaba incorporando sin conocer detalles importantes.

Todos los entrevistadores deberíamos tener el hábito de dar feedback tanto de refuerzo como de mejora al candidato en cada uno de los aspectos en los que podamos motivarle o aportarle valor: contenido del currículum, cómo se ha desenvuelto en la entrevista, su metodología para buscar trabajo. Algunos buenos consejos pueden marcar la diferencia entre que la persona encuentre trabajo en poco tiempo o que se eternice su búsqueda.

Nunca deberíamos perder de vista que los entrevistadores podemos estar en el otro lado el día menos pensado. Seguro que nos gustaría que nos cuidaran, nos respetaran y nos ayudaran a poner bien el foco.

El arte de CUIDAR y RESPETAR a los candidatos

Escrito por Isabel Echeverria Mir

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