LAS TRES PRUEBAS

LAS TRES PRUEBAS

Según la definición de la Real Academia Española (RAE), talento es: 1. m. inteligencia (capacidad de entender); 2. m. aptitud (capacidad para el desempeño de algo); 3. m. persona inteligente o apta para determinada ocupación.

Desde Recursos humanos, entendemos talento como un concepto mucho más amplio y global. Concebido como la mezcla entre el conocimiento, la aptitud y la actitud de cada persona. En ningún caso deberíamos contemplar que este hiciera distinciones en cuanto a edad, género o nacionalidad, entre otros.

No obstante, teniendo en cuenta esta definición, me sigo preguntado por qué aún hay menos mujeres directivas que hombres; por qué a los profesionales de 50 años les cuesta más encontrar empleo que a los de 35, y por qué a los jóvenes nos resulta tan complicado introducirnos en el mercado laboral.

Centrándonos en este último punto, según los últimos datos publicados por Eurostat, España lidera las estadísticas de paro juvenil de la Unión Europea, tras anotarse en enero de 2021 un 39,9% de desempleo entre los menores de 25 años; casi el doble de la tasa media europea.

A pesar de ello, hoy en día es habitual que los jóvenes tengamos formación académica en España. Además, algunas instituciones académicas nos ofrecen la posibilidad de realizar parte de nuestros estudios o prácticas en el extranjero, llevándonos así a desarrollar, entre muchas otras cosas, ese requisito tan altamente demandado por las empresas, los idiomas.

No obstante, a pesar de ser una de las generaciones mejor preparadas, todo ello no parece suficiente en el momento de postularse para un empleo. Siendo uno de los principales motivos de descarte, la famosa falta de experiencia, estrictamente ligada al factor edad.

En mi opinión, incorporar talento joven a las empresas es una de las mejores apuestas que puede realizar una organización. La contratación de jóvenes favorece el inicio de nuestra vida profesional, al mismo tiempo que contribuye a la equidad laboral.

Además, incorporar talento sin experiencia no debería de ser un inconveniente. En general, es sabido que, al no tener vicios laborales ya incorporados, somos capaces de nutrir las organizaciones de nuevas ideas, y formas de hacer. Asimismo, actualmente existen infinidad de recursos mediante los cuales es posible potenciar y formar el talento en las empresas, a través de planes de formación y programas de desarrollo en función de las exigencias de cada puesto.

Usualmente, los jóvenes incorporados en contratos de prácticas o en posiciones junior, tendemos a aprender más rápido, aportando mayor productividad a la organización, y adoptando los valores de la empresa de forma mucho más eficiente. Por ende, somos más flexibles, innovadores, y muy probablemente autodidactas en profesiones u oficios que se desarrollan en entornos digitales. Es por ello que en un contexto laboral cada vez más enfocado hacia la virtualidad, contar con talento joven es una enorme ventaja para las empresas.

Escrito por Eladio Cortizas de Castro

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